“Actualmente tengo un negocio que es una exportadora de rosas y trabajo en un instituto tecnológico en el área de Sistemas. Tengo la empresa desde 2014 (antes de estar detenido, primeramente, en el Centro de Detención Provisional de El Inca y, después, en el Centro de Privación de Libertad de Cotopaxi, específicamente en Latacunga). Debo apuntar que estuve preso entre 2017 y 2023: un total de cinco años y nueve meses. Luego, accedí al beneficio de la prelibertad.
Siendo sincero, lo que hacemos las personas profesionales privadas de libertad es un plan de trabajo mediante el cual contribuimos a rehabilitar a otros individuos. He colaborado en la rehabilitación de unas 1500 personas, en el área laboral, educativa, psicológica y cultural. El objetivo principal siempre fue ese: servir.
Sin embargo, también está otra parte, que es la parte personal. Antes de estar detenido, yo tenía tres empresas y, de pronto, cuando salí, ya no tenía nada: seis años no te dura ninguna empresa por más buena que sea. Si tenías un carro te toca andar en bus. No tienes trabajo. Incluso la ropa que guardaste se acaba y hay familias que se separan. Gracias a Dios yo siempre tuve el apoyo de mi familia: esa fue mi mayor fortaleza. Y, cuando estuve detenido, aprendí a valorar el tiempo, la comida, el espacio que le dedicas a los hijos, la posibilidad de no trabajar los fines de semana, etcétera, etcétera. Creo que, en ese sentido, también se puede hablar de una rehabilitación personal.
El proceso para reinsertarse en la sociedad es duro. Hay empresas con programas para personas en prelibertad, pero ofrecen trabajos en limpieza, jardinería, que son trabajos muy buenos. Sin embargo, generalmente, no tienen nada para profesionales y, muchas veces, te dicen que no te pueden contratar porque no tienen algo para tu perfil. En mi caso, soy una persona seria y no soy maleducado: eso me ha permitido abrirme puertas. Entonces, retomé el negocio de flores que tenía. Actualmente trabajo en un instituto y capacito a preliberados en un centro de reinserción social. Además, estoy cerca de terminar la carrera de Derecho, misma que empecé cuando estuve detenido. También tengo otros planes profesionales y personales: quiero estudiar un doctorado y, con mi pareja, estamos pensando en casarnos, tener más hijos y formar nuevamente una familia”.

