Andrea Ch.
CPL Los Ríos N° 2
A mi papá
Un 4 de Julio, a las 3:30 am, fue un día muy triste porque se fue una parte de mi vida. No asimilaba tu partida. Te veía acostado en esa camilla con puros cables imaginándome que no era real tu pérdida, que todo era un sueño, pero no. Tu corazón dejó latir, mi rey. Hasta el día de hoy no dejo de pensarte, de soñarte. Los días, los meses y los años han sido demasiados duros. “Tu bebé”, como siempre me decías, te extraña, te ama.
Quisiera retroceder el tiempo para abrazarte, pasar mucho más tiempo como solíamos pasar, compartir cada festejo de tus nietos y llegar a escuchar el “Papi Rey” por toda la casa… y muchas cosas más.
Saber que el 9 de julio es nuestro cumpleaños y que ya no podremos celebrar juntos me duele en el alma, en la vida; porque eres un ser especial y sé que desde el cielo me cuidas y me ayudas a ser fuerte, como tú solías ser.
Y la frase que siempre decías: “aunque haya miles de tormentas, jamás te rindas”.
Moraleja: abracen a sus padres, a sus hijos, a su familia, porque el día que ya no los tengan se van a lamentar. La pérdida de un ser querido es dura.

