“Fui detenida en octubre de 2015 y obtuve el beneficio de la prelibertad en abril de 2022. Estuve en el Centro de Privación de Libertad de Cotopaxi (Latacunga), en donde me sentenciaron a 35 años. Lo primero que una persona hace, en esas circunstancias, es “números”. Yo decía: “mis hijos tienen tantos años y yo entonces tenía 40, cuando salga voy a tener 75”.
Así, llevaba unos seis meses detenida cuando mi hijo mayor, que era mi esperanza, fue asesinado en Colombia. “Él se va a poner a trabajar, verá por su hermanito y no dejará sola a su abuela”, pensaba yo antes de eso. No obstante, con su muerte, perdí la fe totalmente. Creo que a la mayoría de las personas que ha sido sentenciada, en cierto momento, le pasa lo mismo. No obstante, tu carácter o la actitud que tengas ante la vida es lo que te impulsa a salir adelante, porque en el centro de privación de libertad se ofrecen oportunidades para todos. En ese sentido, lo que hagas depende de lo que quieras para tu vida.
Después de ese periodo, se abrieron oportunidades en el área laboral del centro. Estuve en el área de “fomis”, en bisutería y en serigrafía. También aprendí a hacer bordados… El tiempo se me hizo más llevadero y, gracias a una compañera que conocí, empecé a entender los beneficios de la prelibertad. Por esa época, mi mamá, que se quedó sola con mi hijo pequeño, empezó a recibir ayuda de la familia y, de esa manera, mi hijo pudo estudiar. Entonces, fui recuperando la fe y me metí en todas las actividades positivas que se iban abriendo en el centro.
Ahora, en esta etapa de prelibertad que estoy viviendo, enseño a hacer manicure a un grupo de señoras de la tercera edad y también doy ese servicio de manera particular. También hago bajo pedido unas tarjetas muy bonitas que aprendí a hacer en el taller de serigrafía. Además, soy voluntaria en el comedor de una iglesia, donde cocinamos para personas que pasan por situaciones de extrema pobreza. Incluso, doy capacitaciones en un centro de rehabilitación social.
Me estoy reencontrando también como madre. Mi objetivo es darle la mejor educación que pueda a mi hijo y aportar al crecimiento de la hija de una amiga que me acogió y que ahora es como mi sobrina. Y, en lo laboral, pues, bueno, me sigo preparando. De hecho, complementé mis conocimientos de manicure con un curso de uñas acrílicas esculpidas y, en el campo del maquillaje, ahorita estoy empezando con micropigmentación”.

