David Ch.
CRS Manabí N° 2
1
Aquí donde me ven,
he llorado a mares
pidiendo al destino
que mi vida mejore.
No por capricho, no
por gusto, sino porque
hay veces en las que no
doy para más, y necesito
que alguien venga y me salve.
2
Me dicen que nadie
te puede salvar más que tú,
me dicen que nosotros debemos
ser los superhéroes de nuestra
propia historia,
pero me he sentido tan frágil,
débil y caído, que eso no lo he creído.
3
Pero no sé de dónde me salen a veces alas
y otra vez tomo vuelo y elevo mi ser
hasta el cielo alto, respiro
y encuentro nuevamente fuerzas para seguir.
Creo que mis alas son mis hijos.
Deben ser ellos.
4
Agradezco entonces a la vida,
porque me ha dado buenas razones
para seguir siendo un soldado
en esta hermosa guerra.
Mis amados hijos, mi esposa: a quienes
reconozco que he fallado.
Pero su sonrisa al verme es como
un oasis vital.

