Jairo T.
CPL Imbabura N° 1
Vuelvo a encontrarme con mi soledad.
Las cosas que me rodean y las fotos
en las paredes vuelven a ser
solo recuerdos.
Vuelvo a encontrarme en el espejo:
mi rostro ha cambiado pero quedan
ciertas señales.
Los ojos son los mismos y la cicatriz de mi
frente es el resultado de una travesura tan
lejana, ya casi olvidada.
Los libros en su reposado silencio son los
últimos compañeros que se niegan a dejarme.
La soledad me acoge en sus brazos.
Los brazos pacientes y, a la vez, ansiosos
de la amante que sabe que uno nunca se va,
que siempre vuelve.

