CARTA A UN AMIGO

Raúl A.
CRS Manabí N° 3

Hoy te saludo con mucha fe y esperanza, deseándote lo mejor. Aquí la vida ocurre entre sueños, recuerdos y pensamientos; la soledad y la monotonía son el pan de cada día, y solo la esperanza alimenta mis fuerzas. El tiempo se percibe a paso lento: este pasa y la desesperación crece. Todo cambia con un mal momento. Muchas cosas cambiarán o se acabarán y, para mí, será lo mismo.

El cielo es el mismo para todos. Miro hacia arriba y lo veo azul, inmenso: el mismo cielo que veía en otras épocas de mi vida.

Me dicen que todo pasa en la vida, que vendrán cosas mejores, que saldré adelante. Es muy fácil decirlo cuando no se está viviendo mi situación.
Ojalá esto acabe pronto y pueda volver. Hay muchas cosas por hacer y corregir de una u otra manera. Al final, esta experiencia también me enseña mucho.

Todavía hay sueños y esperanzas: eso no me lo podrán quitar. Aun así, es difícil acostumbrarse a esta vida. Le pido a Dios que, cuando atraviese la puerta hacia la libertad, yo pueda dejar aquí las cosas malas y me lleve solo lo bueno. También le pido que me ayude y que me dé fortaleza para comenzar
de nuevo.

Te recuerdo con mucho cariño desde la distancia. Te envío un abrazo y recuerda que la esperanza es lo último que se pierde.

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