Instituto de Fomento a la Creatividad y la Innovación.
Aproximarse a cada persona conlleva —al menos— el reconocimiento de sus emociones y razones, a más de su presencia física en sí. He ahí la complejidad de la vinculación: toda persona se nos aparece sin que de ella sepamos nada más que su cercanía con nosotros. Enseguida, nos fijamos en su vestimenta, escuchamos su manera de hablar, percibimos sus modos de gesticular… sentimos su humanidad. De inmediato, reaccionamos evidenciándonos en nuestros vínculos.
Las prácticas artísticas, en ese sentido, hacen las veces de espejos, pues permiten evidenciar nuestros comportamientos y, de paso, los colocan en una especie de microscopio para nuestro raciocinio y nuestros afectos. ¿Qué hacer ahora con estas evidencias? Ponerlas a circular, dejarse afectar por ellas e iniciar diálogos, sobrepasando el mero juicio de valor. En otras palabras, activar las relaciones a fin de restaurarlas.
Los escritos aquí expuestos forman parte de ese camino de restauración de las relaciones que un grupo de personas privadas de libertad está llevando a cabo. Aquí se hallan —de forma literaria— sus afectos, sus significados, sus sentidos y su presencia física en el mundo. Han colocado palabras para compartir sus experiencias y conversar con quienes contamos con la suerte de leerlas. Ahora somos parte del proceso de restauración que estas personas realizan. La contribución de quienes leemos los textos es dejarnos afectar por aquello que las personas nos muestran, deponiendo actitudes punitivas y abriendo alternativas en la vinculación.

