Víctor F.
CRS Cañar N° 1
Después de andar en diferentes trabajos y en un negocio propio, fruto de mis ahorros, sentía que ya tenía algunas cosas para el buen vivir y, en plena etapa de mi juventud, quise conocer la independencia laboral porque ya tenía un pequeño capital. Adquirí artículos de fantasía como: aretes, manillas, cadenas, sortijas, artículos necesarios, correas, billeteras, lentes, etcétera. También productos de consumo: golosinas, dulces y gelatinas preparadas por uno mismo. En ese mundo laboral, mediante la imaginación, creas un dialecto (una labia) con “ganas y ruego”, para ofrecer y vender tu producto.
Así, algunos ejemplos son: “¡Madrecita linda, lleve el shampoo de piña!”, “pague dos y lleve uno”, “¡venga, venga!”, “lleve los chocolates para que endulce el paladar, porque la vida la endulza Dios”, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Hermano y hermana, aprovechen bien el tiempo que tienen. Fui un buen alumno en mi vida estudiantil. Pude haber sido un buen profesional. Ya estaba acostumbrado a trabajar y, por eso, no continué con los estudios. Todos tenemos algún trabajo que nos gusta hacer y que sabemos hacer con los dones, habilidades y sabiduría que Dios nos ha dado. Hagamos que brille nuestro esfuerzo. Orientemos bien a nuestros hijos: el diablo no es diablo por diablo, sino por viejo. Curzio Malaparte dijo: “Hay mucha diferencia entre luchar por no morir y luchar por vivir, entre luchar por salvar la vida y luchar por conservarla”. Dios dijo: “Cuídate que te cuidaré”. Amén.


