Yadira M.
CPL Tungurahua N° 1
Bueno, les vengo a contar mi historia. Soy Jessica, tengo veintinueve años y tres hijos. Domiciliada en Ambato por cosas de la vida, bajé a visitar a mi madre a su trabajo y, sin pensar, pasaron muchas cosas. Una de esas es estar presa aquí. En un instante se me cayó el mundo. Por estar en el lugar y en el tiempo menos indicado, dejé a mis hijos solos, pese a que ellos son lo más sagrado de mi vida.
Volviendo a la realidad, sigo detenida aquí con mi madre. Esto es muy difícil, pero nos toca ser fuertes y lo seguiremos siendo hasta el día en que salgamos de este lugar y yo vuelva a estar con mis hijos para recuperar el tiempo perdido. Al estar en este sitio, he aprendido mucho sobre lo valiosas que son las amistades, la familia e, incluso, mi esposo.
Me di cuenta que en este lugar una está sola, aunque tengo a mi madre aquí conmigo. Con ella, estamos pagando la condena impuesta. Aun así, ella es una compañía. Con ella compartimos momentos agradables y también tristes, pero lo importante está en que siempre será el motor de mi vida. Al salir de este lugar, tendremos la oportunidad de retomar nuestra vida junto a nuestra familia y valorar mucho más lo que tenemos en nuestras manos.


