UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Kelly D.
CPL Guayas N° 2

Bueno, mi vida ha sido muy dura desde que me alejé de mi tierra. He sufrido porque he tomado un trabajo muy duro que no cualquier mujer desempeña: descargar camiones de frutas y de chatarra. Todo esto solo para darle lo mejor a mi hijo, pero lamentablemente no he sido buena madre ni buena hija. Sin embargo, mi Dios me ha traído a este lugar para recapacitar y valorar mi libertad, a mi familia, a mi mamá. Quisiera otra oportunidad para hacer las cosas mejor (y no hacer lo que hacía antes).

Antes no me importaba dejar a mi hijo con mi mamá para salir a la calle a joder con mis amigos. Ahí conocí las drogas y, a partir de entonces, dejé de darle amor a mi hijo. No obstante, Dios me ha escuchado y me está restaurando. Ya dejé de consumir. Desde que llegué aquí, he experimentado varios cambios en mi vida, en especial con mi hijo. Él ya me vino a ver, me abrazó, me dijo que me ama, que me extraña. Igual, mi mamá.

Tengo pensado salir de este lugar primeramente para buscar ayuda espiritual, para buscar a Dios. También para trabajar, vender mis jugos, mis limones y mis fundas en la calle. En realidad, con eso me rebuscaba para poder darle educación a mi hijo y ayudar a mi mamá. Le doy gracias a mi Dios porque veo que mi vida ha cambiado para bien. Ya no peleo con nadie. Me ayudo con mis compañeras de celda. Ellas me apoyan con el aseo para poder sobrevivir, para ganarme el pan de cada día. A mi pareja, le doy gracias porque ha estado apoyándome en cualquier cosa que necesite pues, incluso, me trae mis cosas personales. Gracias a todos porque he aprendido a ser paciente. Ha cambiado mi ánimo y me siento mejor. Solo espero que mi Dios me dé la oportunidad de reencontrarme con mi familia afuera y abrazar a mi mamita, porque la extraño mucho, y a mi hijo. Lo único que puedo decir es que estoy orgullosa de tener a mi madre con vida y salud. Gracias. Me despido.

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