Anónimo
CPL Esmeraldas N° 1
Cuando tenía doce años de edad, presencié la escena del asesinato de mi querida abuelita. Sentadita, al lado, contemplaba yo, asustada, lo que quedaba de ella: lo que mi abuelito había realizado por su problema de esquizofrenia y un montón de pastillas que se tomó. Él nunca me cayó bien. Siempre fue mezquino y egoísta. Cuando lo visitábamos en la finca, mientras mi “abue” nos atendía cariñosamente, él se enojaba y la trataba mal.
En medio de ese espeluznante momento, yo recordaba las muchas veces que le pregunté a mi “abue” “¿por qué no te separas de él?”. Ella me respondía que el matrimonio es para toda la vida. Yo no podía entender eso. Ella esperaba que la muerte fuera lo único que la separe. Sin embargo, eso debía ocurrir por una muerte natural, normal y tranquila. Ella no merecía morir tan violentamente y, peor, en manos del hombre por quien siempre había dado todo.
Recién ahora después de tres décadas pasadas de ese horrible hecho, puedo ver el impacto que esa experiencia dejó en mí. Yo no volví a tener nada que ver con los hombres. De hecho, aún llevo en mi interior un repudio hacia todos los hombres, pues veo en ellos el reflejo grotesco de mi abuelo. Jamás llegué a tener intimidad con un hombre, solo he tenido parejas mujeres y mi estilo es varonil, como una lesbiana al 100 %.
Menos mal, las mujeres de ahora no continúan pensando como mi “abue”. Ya no creen que “el marido, aunque pegue y mate, marido es”. Lo mejor es estar sola que con un maltratador. Lo que no entiendo es cómo aún se siguen registrando altas cifras de femicidio y de violencia intrafamiliar. A pesar de todo el cambio que ha tenido el sistema de creencias, algo mal debe estar haciendo la sociedad al continuar perpetuando el machismo.
Yo, por mi lado, estoy feliz con mi pareja mujer. Ella es muy hermosa, comprensiva, leal y echada “palante”. Llevamos varios años viviendo juntas y, como saben decir acá, ella me paga lo visto. No me ha abandonado por más difíciles que se han puesto las cosas. Ella vale oro. Estoy muy bendecida al encontrar una pareja que me llene tanto.

