EDISON T., VENDEDOR Y FUTURO BACHILLER, 38 AÑOS

«Bueno, en verdad, al principio fue muy difícil todo, porque no sabía cómo era la situación en un centro de privación de libertad. Lo que desperdicias afuera, allá valoras. Estuve en el Centro de Privación de Libertad Cotopaxi N° 1, entre 2016 y 2022.

Allí aprendí muchas cosas. Recuerdo la primera vez que nos reunimos con la psicóloga, por ejemplo, y nos dijo: ustedes no se pregunten ‘por qué estoy aquí, sino para qué’. En ese tiempo hubo muchos desmanes, muchos muertos y casos de personas que, ante la desesperación, optaban por quitarse la vida. Sin embargo, a pesar de eso, yo estoy agradecido porque aprendí valores a los que antes no les daba la importancia que se merecen.

Además del área de psicología, estuve en varios ejes de tratamiento: en el área deportiva, en los talleres (donde nos enseñaron a hacer cuadros en alto relieve, bordados y jarrones). Como parte del eje educativo, terminé la escuelita y empecé el bachillerato. Todo eso me aportó mucho, porque ahora veo las cosas distintas y he podido reflexionar sobre la peor equivocación de mi vida: estuve privado de libertad por tentativa de femicidio. En ese tiempo, mi pareja había cambiado mucho, faltaba a la casa, se emborrachaba y, en una discusión, le agredí. A los seis meses de estar en el centro me enteré, además, de que me había estado engañando. Eso me golpeó muy duro, no le voy a mentir, pero entendí que todos tenemos los mismos derechos, que los hombres no tenemos más ni las mujeres menos, y que me equivoqué, sí, y que ella también tenía derecho a equivocarse.

Ahora, que estoy en este régimen semiabierto, no puedo acercarme, pero deseo que le vaya muy bien, porque, si ella está feliz, mi hijo también lo estará. Cuando salí, me costó mucho acercarme a él. Luego de siete años alejados, sentía temor a acercarme, pero uno de los psicólogos me preparó y, gracias a Dios, pude hablar con él y me fue muy bien en el encuentro.

Mi familia siempre ha sido mi fortaleza. Ellos me han apoyado para continuar en el colegio. Actualmente vivo con mi mamá y, por medio de un sobrino, conseguí un trabajo como vendedor de productos lácteos. Este año, Dios mediante, me gradúo de bachiller. Además de eso, mi objetivo es seguir trabajando y tener estabilidad económica. Me gustaría tener mi propio emprendimiento, comprar un carro y vender mi propio producto».

Deja un comentario