ENTREVISTA A GUSTAVO C.
Por Santiago A.
CRS Carchi N° 1
Gustavo C. es una persona privada de libertad que, en una situación de crisis, durante la pandemia, aceptó transportar sustancias sujetas a fiscalización. Gustavo terminó en un centro de privación de libertad. En ese lugar, sin embargo, encontró una forma de sentirse libre a través de la música.
La música es algo que le ha apasionado desde que era niño. En ese entonces su hermano, quien era cantante callejero de música popular, lo guiaba. Crecieron juntos hasta que fueron desplazados por el conflicto armado colombiano.
La música transporta a Gustavo a buenos recuerdos de su vida y más cuando entona las melodías que ha aprendido en su pianica (también llamada melódica), de la mano de Santy, su amigo y maestro. Con él tocan covers en estilos tan diversos como cumbia, rock latino e, incluso, jazz y hip hop.
¿Desde cuándo sentiste el gusto por la música?
Aún recuerdo que, a los siete años, me hicieron cantar en un escenario de la escuela donde estudiaba. Mi hermano había comprado un equipo de sonido y me enseñó empíricamente canciones de música popular y, con el tiempo, fui adquiriendo conocimiento sobre infinidad de estilos musicales.
¿Qué estilo de música te gusta o con cuál te identificas?
Bueno, en aquel tiempo, a mí me gustaba escuchar lo más sonado, lo que se escuchaba a través de una frecuencia de radio. Además siempre me han gustado el reggae y el rock, como los covers que ahora hacemos con Santy, el reggae de Alpha Blondy o el cover que hicimos de “Wish you were here”, que originalmente es de Pink Floyd.
¿Con qué instrumentos has tenido la oportunidad de hacer música?
El primer instrumento que aprendí a tocar fue un tambor. Aprendí por intuición. Y también aprendí a tocar la carrasca (instrumento de raspado). Por cuestiones económicas no pude adquirir una guitarra, pero hoy en día tengo una melódica.
¿Te emocionas al tocar tu instrumento o cuando aprendes una nueva melodía o canción?
En realidad, cuando hice la gestión para que ingrese mi melódica y, luego, cuando ya la tuve en mis manos, se me vino una frustración al no entender cómo se tocaba. Pensé que no iba a poder tocarla, pero ya cuando sacamos el primer tema, “El carretero”, un tema muy escuchado, por cierto, en Colombia, me emocioné mucho. En ese momento supe que era capaz de hacer música y no quiero dejar de aprender.
¿Aquí, en este centro de privación de libertad, te sientes libre cuando haces música?
En realidad, lo que siento es que me transporta a lugares muy bonitos que están en mi imaginación o mis recuerdos. Es como un método para pensar y salir de la rutina que llevamos día tras día en este lugar.
O sea, sí te libera. Eso es liberarse.
Sí, es verdad. Siento eso.
¿Qué esperas de la música?
Además del conocimiento que he adquirido, cada vez espero más ir con la música a todos lados, sentirla como mi fiel compañera de tristezas y demás emociones. También de alegrías. Espero conocer a otros músicos que practiquen este bello arte. Igualmente, mi mayor anhelo es formar o pertenecer a un grupo musical.
(Lo dice con emoción).
¿Cuando salgas de este lugar piensas seguir autoeducándote en la música?
Claro que sí, es lo primero que haré. Lo he pensado verdaderamente: la música siempre ha formado parte de mí y ha sido la salida para muchos de mis problemas. He pensado, entonces, que nunca dejaré de aprender de ella. Es mi religión y mi más grande adicción.
¿Qué mensajes nos puedes dar sobre la música y tu experiencia personal?
Si escuchas música consciente y coherente y sabes apreciar toda su composición y te transmite un buen mensaje, te darás cuenta de que es el único camino hacia la paz espiritual que tanto buscas en tu mundo interior.
Aquellas son las palabras de Gustavo C., quien con su música puede salir de la rutina diaria en el Centro de Privación de Libertad Carchi N° 1. Incluso en situaciones como esta, hay quienes no se dan por vencidos y tratan de ocupar su mente y rehabilitarse.

