CARTA A MI QUERIDA VENEZUELA

Anónimo
CPL Pichincha N° 3

Hace siete años, mi querida Venezuela, cogí mis maletas y emprendí mi camino. Dejé atrás mi hermoso pueblo, los llanos, los paisajes, los ríos, las playas, los arroyos y toda una flora y fauna para disfrutar. Aún te lloro y te extraño, mi Venezuela. Aún mantengo la fe de regresar y sentarme a la mesa de mi abuela Ofelia y volver a probar sus deliciosas arepas de maíz pelado con queso criollo, hecho en la finquita de mi abuelo Rafael.

Luego de terminar mi delicioso desayuno, quisiera montar aquel caballo que llenaba mis domingos de felicidad, recorrer el pueblo donde me crie y jugar un partido de kickingball (juego tradicional de mi hermoso país). Y, cómo no, al finalizar el partido, quisiera correr hacia el jagüey (pozo o zanja llena de agua) de Don Pancho para echarnos un chapuzón y ¡cómo olvidarme de trepar el árbol de Doña Inés y recoger su sabroso mamón (fruta tropical muy consumida en Venezuela)! Quisiera sentarme al pie de aquel frondoso árbol y disfrutar de aquel rico manjar.

Mi Venezuela hermosa, tengo tantas ganas de recorrer el puente sobre el lago y cantar con tus hermosas gaitas. Cómo olvidarme de un país tan completo y solidario. Hoy, con un nudo en la garganta, deseo decirte que te amo, Venezuela.

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