CARTA A MI MADRECITA

Juan Eduardo R.
CPL Manabí N° 4

Hoy le doy gracias a Dios, como todos los días. Me levanté y me acordé de mis hijos, de mi madre y de toda mi familia, de los momentos que hemos pasado juntos en cada cumpleaños. Quiero abrazarlos, pues los extraño mucho.

Perdóname, mamita querida, por no estar el Día de la Madre y, en realidad, ninguna fecha especial desde que estoy detenido, privado de la libertad. Ahora, ya no es como antes que podía estar con todos ustedes. Le cuento que estoy bien, gracias a Dios. Estoy por cumplir seis años en el CPL El Rodeo, de Portoviejo. En todo caso, no es que me alegre, pero he encontrado personas de gran corazón.

Recuerdo, madrecita, que cuando yo tenía once años de edad comencé a trabajar vendiendo corviche y empanadas. Fui creciendo y conocí diferentes costumbres de la gastronomía de mi linda tierra manabita, como son el ceviche de pescado, de camarón y de concha. Amaba comerlos con bastantes chifles y, además, me encantaba el encebollado y el delicioso viche. En verdad, a muchas personas les gusta la comida manabita. Así, nos visitan de las diferentes ciudades de nuestro país y también del extranjero. Lo que más anhelo es estar con ustedes que son mi familia querida. Tengo un sueño, madrecita: tener una panadería y no depender de ningún jefe. Además, quiero hacer el bien con la bendición de Dios.

Gracias, señor Jesús, por este nuevo día y por tenerme muy pronto en libertad para compartir con mi familia, a quienes tanto anhelo ver.

Te quiero mucho, madrecita.

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