Moisés E.
CRS Pichincha N° 2
Soy forastero, porque me encuentro lejos de mi familia. Yo soy del campo y estoy aquí. Me siento mal por haberme separado de mi familia, a pesar de que aquí no hay problemas. No hay violencia, a diferencia de otras cárceles, donde la muerte ronda a cada momento. A veces suelo pensar que la gente es mala o muy extraña para mí: eso me ha hecho sentir con frecuencia como un verdadero forastero, porque yo no he venido a la cárcel por delincuente, sino por un accidente de tránsito, y eso me pone mal.
La justicia me trajo a un lugar desconocido donde siento que me han arrancado de mis raíces y me siento marchito. Necesito regresar a mi lugar de origen para reunirme con mi gente, estar feliz con las personas que más quiero y dejar de tener esa nostalgia de haber salido a otro lugar desconocido, donde todos son diferentes a mí. Incluso por mi manera de ser o de pensar, mis costumbres son humildes. He llegado a otros lugares donde me han invadido la angustia y la desesperación al estar rodeado de gente rara que consume droga.
No obstante, algo cambió en mi vida al venir a otra cárcel, pues aquí al menos me siento cerca de mi casa, porque en este sitio no son tan raros como en otras cárceles. Tengo que acostumbrarme a convivir con mis nuevos
amigos forasteros.

