SIEMPRE SUPE LO QUE TENÍA, PERO JAMÁS QUE LO PERDERÍA

Jorge T.
CRS Cañar N° 1

Una vez conocí a una chica muy hermosa de nacionalidad colombiana. La verdad, conocerla fue lo más hermoso de mi vida, porque compartimos momentos maravillosos. Yo siempre pensé que con ella iba a formar mi familia, pues me encantaba su forma de tratarme. Era única y muy especial.

Sin embargo, desde que los padres se enteraron de aquella relación se opusieron y no nos permitieron seguir. Hicieron todo lo que estaba a su alcance para alejarnos. A pesar de eso, no nos dimos por vencidos y nos veíamos a escondidas. Cada vez que compartimos tiempo juntos, demostramos cuánto
nos amábamos.

Penosamente, no pudimos conformar lo que habíamos soñado, porque siempre se opusieron sus padres. Decían siempre que “yo no era un buen hombre para ella”, que “ella necesitaba algo mejor”. Al escuchar todo eso, me agobiaba mucho.

Cierta tarde, yo quería verla, la llamaba y no tenía respuesta alguna. Entonces decidí ir a buscarla. Me dirigí a su domicilio y, mientras caminaba, pensaba en cómo haría para platicar. Pero, cuando llegué a la puerta de su casa, me llevé la sorpresa de mi vida: se habían mudado. Yo, sin saber qué hacer ni qué decir, pregunté a la vecindad si sabían algo de ellos, pero lo que me supieron decir es que se habían marchado a su país.


En ese momento, al escuchar todo eso, se me partió el alma, porque jamás pude despedirme y no sé nada de ella hasta el día de hoy.

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