Edison P.
CRS Pichincha N° 2
Desde tiempos inmemoriales, has sido la compañera fiel de la humanidad, tejiendo con tus hilos invisibles la historia de nuestras emociones, sueños y anhelos.
Como el mágico Macondo de Gabriel García Márquez, has creado mundos donde lo real y lo fantástico coexisten en armonía, dándonos la oportunidad de escapar de la rutina y sumergirnos en universos de infinitas posibilidades.
Recuerdo la primera vez que abrí las páginas de “Cien años de soledad” y me encontré con la familia Buendía. A través de esas palabras, descubrí no solo una saga familiar, sino una reflexión profunda sobre el destino, la memoria y la soledad.
Has sido una guía y una maestra, enseñándome que, como dijo García Marquez, “la vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda para contarla”. Cada libro es una memoria, cada historia una lección y cada personaje una parte de nosotros mismos.
Hoy, quiero agradecerte por ser el faro que ilumina nuestras noches más oscuras, por ser la musa que inspira a escritores y lectores por igual, y por recordarnos siempre que, incluso en los momentos más difíciles, la magia de tus palabras puede transformar nuestra realidad.
Con admiración y gratitud,
Edison P.


